Todo efecto
tiene una causa, y tal es el caso de la actual crisis financiera, para la cual
se busca un culpable sin saber que son muchos los causantes de este problema.
Esta complicación financiera se convirtió en un círculo vicioso, más bien, en una suma de
responsabilidades que inicia con las autoridades o reguladores financieros.
Probablemente todo empezó con el
estallido de la burbuja tecnológica, que dejó fracturas, por lo que los
bancos centrales decidieron tomar serias medidas para lograr una recuperación
económica, reduciendo a la mínima expresión los tipos de interés muy por debajo
de los niveles de inflación.
De este modo
la Reserva Federal tomó la iniciativa y desde el 2002 al 2004 mantuvo su tasa
de interés por debajo del 2%, tendencia que siguió el BCE que de Junio del 2003
hasta diciembre del 2005 la colocó en el 2 por ciento.
Esto a su
vez hizo que las instituciones financieras comenzaran a otorgar créditos que
fueron adquiridos por los ciudadanos (de todos los niveles sociales) que,
debido a la confianza económica y las pequeñas tasas de interés que se
manejaban fueron adquiriendo sin temor alguno.
Muchas de estos créditos hipotecarios podrían llamarse impagables o subprime, pues fueron asignados a usuarios que muy probablemente podrían convertirse en clientes morosos.
Muchas de estos créditos hipotecarios podrían llamarse impagables o subprime, pues fueron asignados a usuarios que muy probablemente podrían convertirse en clientes morosos.
Ante este
panorama, la banca comenzó a preguntarse ¿cómo mitigaría su riesgo cuando le
presta dinero a alguien?, por lo que recurrieron a crear una especie de póliza
de seguro llamadas Permutas Financieras de Moras Crediticias CDS. Estos
instrumentos financieros estaban hechos por paquetes y dentro de ellos se
incluían varios “trozos” subprime.
Las
calificadoras debieron de jugar un papel muy importante. Su obligación era dar a conocer el contenido
de los CDS y el peligro que había dentro de estos activos.
Actualmente
a nivel mundial se levantan voces que piden regulación financiera, la cual
debió haber sido medida por estas empresas calificadoras desde un principio, lo
cual pudo evitar o aminorar los problemas financieros en la actualidad.
Así pues, la
falta de regulación por parte de los organismos financieros y de las
calificadoras, convirtieron a las Permutas Financieras de Moras Crediticias, en
algo que el mismo Warren Buffett llamo “armas financieras de destrucción
masiva”.
Este término
fue utilizado ya que dichos instrumentos son contratos negociados de manera
privada entre dos partes sin la regulación del gobierno, por lo que no existe
un mecanismo que informe y determine su valor y riesgo.
Los CDS se convirtieron en un negocio redituable al cual pocos escaparon, por lo que firmas como American International Group (AIG), dejaron sólo de asegurar casas y comenzaron a respaldar estas estructuras.
Los CDS se convirtieron en un negocio redituable al cual pocos escaparon, por lo que firmas como American International Group (AIG), dejaron sólo de asegurar casas y comenzaron a respaldar estas estructuras.
Pronto el
negocio se globalizó y un sin fin de instituciones financieras se amarraron
unas con otras al tener este tipo de deudas, lo que las llevo a su propia
destrucción y la del sistema financiero.
De este
modo, y como diría la teoría del caos, donde el aleteo de una mariposa puede
provocar un terremoto en china, créditos hipotecarios y una serie de pequeños factores se convirtieron en un monstruo que arrasó
con el actual sistema económico.
Ante esto, las autoridades deberán estudiar las causas, problemas y efectos causados en la actual crisis, para no permitir más abusos en el sistema financiero y así evitar otra Gran Depresión como la que se vive actualmente.
Ante esto, las autoridades deberán estudiar las causas, problemas y efectos causados en la actual crisis, para no permitir más abusos en el sistema financiero y así evitar otra Gran Depresión como la que se vive actualmente.
Fuente: Rául Delgado, del diario El Economista.

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