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lunes, 26 de noviembre de 2012

La crisis y el fracaso escolar

Más fracasco en chicos e inmigrantes

La crisis hace que el fracaso escolar afecte a uno de cada tres niños


  • El fracaso escolar se fragua en la Educación Primaria, con tan sólo 10 años de edad.
  • Hay mayores tasas de fracasos en chicos, inmigrantes e hijos de padres sin estudios.
    Educación inicia este lunes el proceso de escolarización con el sorteo de baremos

     
    La situación de estrés a la que se están viendo sometidas muchas familias en nuestro país a causa de la crisis es uno de los factores que ha influido en el aumento del absentismo escolar y en el empeoramiento del rendimiento en el colegio. El fracaso escolar afecta ya a uno de cada tres niños en nuestro país, y sitúa a España en el cuarto lugar de la Unión Europea, por detrás de Turquía, Malta y Portugal.
    Así lo indica el último informe de Fedaia, organización catalana que agrupa a 28 entidades y que trabaja con niños y jóvenes desamparados o en riesgo de exclusión social. Los datos, que son extrapolables al resto de España, revelan que el fracaso escolar comienza ya en la Educación Primaria, a los 10 años; que se da en mayor medida en chicos que en chicas (un 41% de los niños frente a un 29% de las niñas); y que los alumnos inmigrantes presentan un 55 por ciento de riesgo de fracaso, frente a un 34 por ciento de los nativos.
    Asimismo, hay mayores tasas de fracaso escolar en hijos de padres sin estudios (63%, frente al 41% de hijos de padres con estudios primarios y el 20% de hijos de padres con estudios universitarios), y en clases sociales bajas (45% frente al 23% de hijos de familias de clase media).

    Cinco puntos para mejorar

    Ante esta situación, que además incide directamente en la alta tasa de paro juvenil que hay en nuestro país, cercana al 50 por ciento, Fedaia propone cinco puntos básicos para reducir el fracaso escolar: actuar de forma preventiva en la Educación Primaria; reforzar el trabajo con las familias haciéndolas partícipes de la educación de sus hijos; promover la atención personalizada; facilitar segundas oportunidades a aquellos alumnos que han abandonado los estudios; y promover el trabajo conjunto entre servicios sociales, centros de enseñanza y empresas.

    Fuente: teinteresa.es/Educa

    domingo, 18 de noviembre de 2012

    ¿Qué y quiénes han provado esta crisis?

     

    Todo efecto tiene una causa, y tal es el caso de la actual crisis financiera, para la cual se busca un culpable sin saber que son muchos los causantes de este problema.

    Esta complicación financiera se convirtió en un círculo vicioso, más bien, en una suma de responsabilidades que inicia con las autoridades o reguladores financieros.

    Probablemente todo empezó con el estallido de la burbuja tecnológica, que dejó fracturas, por lo que los bancos centrales decidieron tomar serias medidas para lograr una recuperación económica, reduciendo a la mínima expresión los tipos de interés muy por debajo de los niveles de inflación.

    De este modo la Reserva Federal tomó la iniciativa y desde el 2002 al 2004 mantuvo su tasa de interés por debajo del 2%, tendencia que siguió el BCE que de Junio del 2003 hasta diciembre del 2005 la colocó en el 2 por ciento.

    Esto a su vez hizo que las instituciones financieras comenzaran a otorgar créditos que fueron adquiridos por los ciudadanos (de todos los niveles sociales) que, debido a la confianza económica y las pequeñas tasas de interés que se manejaban fueron adquiriendo sin temor alguno.

    Muchas de estos créditos hipotecarios podrían llamarse impagables o subprime,
    pues fueron asignados a usuarios que muy probablemente podrían convertirse en clientes morosos.

    Ante este panorama, la banca comenzó a preguntarse ¿cómo mitigaría su riesgo cuando le presta dinero a alguien?, por lo que recurrieron a crear una especie de póliza de seguro llamadas Permutas Financieras de Moras Crediticias CDS. Estos instrumentos financieros estaban hechos por paquetes y dentro de ellos se incluían varios “trozos” subprime.

    Las calificadoras debieron de jugar un papel muy importante. Su obligación era dar a conocer el contenido de los CDS y el peligro que había dentro de estos activos.

    Actualmente a nivel mundial se levantan voces que piden regulación financiera, la cual debió haber sido medida por estas empresas calificadoras desde un principio, lo cual pudo evitar o aminorar los problemas financieros en la actualidad.

    Así pues, la falta de regulación por parte de los organismos financieros y de las calificadoras, convirtieron a las Permutas Financieras de Moras Crediticias, en algo que el mismo Warren Buffett llamo “armas financieras de destrucción masiva”.

    Este término fue utilizado ya que dichos instrumentos son contratos negociados de manera privada entre dos partes sin la regulación del gobierno, por lo que no existe un mecanismo que informe y determine su valor y riesgo.

    Los CDS se convirtieron en un negocio redituable al cual pocos escaparon,
    por lo que firmas como
    American International Group (AIG), dejaron sólo de asegurar casas y comenzaron a respaldar estas estructuras.

    Pronto el negocio se globalizó y un sin fin de instituciones financieras se amarraron unas con otras al tener este tipo de deudas, lo que las llevo a su propia destrucción y la del sistema financiero.

    De este modo, y como diría la teoría del caos, donde el aleteo de una mariposa puede provocar un terremoto en china, créditos hipotecarios y una serie de pequeños factores se convirtieron en un monstruo que arrasó con el actual sistema económico.

    Ante esto, las autoridades deberán estudiar las causas, problemas y efectos causados en la actual crisis, para no permitir más abusos en el sistema financiero y así evitar otra Gran Depresión como la que se vive actualmente.

     
    Fuente:  Rául Delgado, del diario El Economista.
     

    domingo, 11 de noviembre de 2012

    Concepto de crisis

    La gente ha definido la crisis como un cambio brusco o una modificación importante en el desarrollo de algún suceso.
    Hay crisis psicológicas, físicas, terrenales, económicas, pero todavía un gran "etcaetera" latín se quedaría por nombrar.
    Verdaderamente si no hubieran tiempos de crisis tampoco habrían tiempos de bonanza, ya que el mundo en el que vivimos, cada dia más globalizado, es un gran ciclo inacabable que ni las mentes más maravillos han conseguido cambiar, debido a que algún tipo de crisis les ha dificultado su tarea. Por suerte o por desgracia.

    Regina Moreno